Defender la pena
(Dedicado a Mario Benedetti y a su Defensa de la alegría)Defender la pena de haber nacido feo
Defenderla de los días soleados, de la lluvía, de los caramelos
Defenderla del aire, las montañas, de las caricias suaves y de las salvajes
Defenderla de los pueblos, sus costumbres, sus gentes
Defenderla sobre todo de aquellos que insisten en darte amor y cuidarte de lo malo
Defenderla con enfados, con gruñidos, con desaires, sin reparos
Defenderla de tí mismo y de tus pequeñas debilidades
Defenderla con todo, porque nunca es bastante
Defenderla con suspiros, con devota y santa obcecación
Defenderla con astucia y superstición, no vaya a desaparecer por casualidad la muy perra, y nos deje sin pena ni gloria
Defenderla hasta de lo insospechado, de los paseos, de la calma, de la propia respiración...
Y como no, también de los chorizos, que fritos, bien buenos son.
¿Por qué defender la pena si no vale la pena?
Comentarios (2) - Referencias (0)